Ya pasaron 11 años, y parece ayer, imanginense, estaba yo de los más emocionada, con mi esposo y mi niño mas grandecito que ya tenía casi dos años, estaba en control prenatal y me dice el médico, Coño!!!!! aquí hay dos muchachos!!!!.
Queeeeeeeeeeee????? casi desmayo, el niño me decía, mami, mami, vamos a tener hermanitos, muchos hermanitos!!!!!
Pero claro, en su ingenuidad que se iba a imaginar el, que esos hermanitos vendrían para que ahora que el es adoslecente y los hermanos todavía no han dejado la infancia, le saquen la piedra cada vez que le desordenan el cuarto o le hacen bromas con las amigas cuasi novias.
Pero a pesar de eso, mi poco de hombres, como yo les digo, son hermosos, buenos muchachos, estudiosos y aplicados. Les gustan los deportes, les gusta leer, y también les gusta COMEEEEER!!!!!
Si lo sabrá mi esposo cuando hace el mercado y les prepara la comida, Dioooossss, que máquinas de acabar suministros alimentariosssssssssssss.
La alacena no dura llena mas de dos semanas, y si la llenara más, mas rápido desaparecerían la comida; en la nevera una jarra de leche de 2 o 3 litros no alcanza para mas de dos días, un kilo de harina de maíz en dos desayunos se acaba, medio kilo de jamón en dos sentadas, un kilo de carne molida tenemos que rendirla con vegetales para que haga bulto en los platos y los chamos no reclamen.
Eso sí, mala boca no son, con algunas excepciones, se comen casi todo lo que les preparamos; sopas, granos, ensalada, vegetales, pasta o puré, por supuesto, la pasta y el puré son sus favoritos, pero ligan la ensalada con alguno de esos dos y se la comen sin pensar mucho.
Debo dar gracias a Dios, porque según el refran, un niño siempre viene con su arepa debajo del brazo, pero estos muchachos vinieron con un Makro, un Unicasa y un Central Madeirense completitos!!!!!!!!!
Y por ahora ya termino aquí una parte del relato, otro día les cuento mas de mi poco de hombres.
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